Día 7 de 7
Una sola cosa necesaria
Lucas 10:38-42
38 Y aconteció que yendo, entró él en una aldea: y una mujer llamada Marta, le recibió en su casa.
39 Y ésta tenía una hermana que se llamaba María, la cual sentándose a los pies de Jesús, oía su palabra.
40 Empero Marta se distraía en muchos servicios; y sobreviniendo, dice: Señor, ¿no tienes cuidado que mi hermana me deja servir sola? Dile pues, que me ayude.
41 Pero respondiendo Jesús, le dijo: Marta, Marta, cuidadosa estás, y con las muchas cosas estás turbada:
42 Empero una cosa es necesaria; y María escogió la buena parte, la cual no le será quitada.
Reina-Valera 1909
Para pensarlo
Marta había abierto su casa a Jesús y quería atenderlo bien. Pero «se distraía en muchos servicios», y la presión terminó saliendo como reclamo: «Señor, ¿no tienes cuidado que mi hermana me deja servir sola?». Es casi la misma pregunta de los discípulos en la tormenta: ¿no te importa?
Jesús le responde con su nombre dos veces, como se le habla a alguien querido: «Marta, Marta, cuidadosa estás, y con las muchas cosas estás turbada». No la regaña por servir ni le pide que lo haga más rápido. Nombra lo que le pasa: muchas cosas, y el corazón turbado.
Y le ofrece algo más sencillo: «Empero una cosa es necesaria». María había elegido sentarse a escuchar. No porque lo demás no importe, sino porque sin esa única cosa lo demás pesa el doble.
Esta semana has practicado soltar, respirar y volver al día de hoy. Hoy la invitación es elegir una sola cosa necesaria y dejar que lo demás espere un poco.
Si hoy solo pudieras hacer una cosa necesaria, ¿cuál sería?
Una oración
Señor, tú conoces mi nombre y mis muchas cosas. Mi corazón está turbado. Ayúdame a elegir hoy la una cosa necesaria: sentarme contigo un momento. Lo demás puede esperar un poco. Amén.
Para hoy: Mira tu lista de pendientes y marca una sola cosa necesaria para hoy. Las demás, pásalas a mañana sin culpa.