Día 7 de 7
A su amado dará Dios el sueño
Salmos 127:1-2
1 Si Jehová no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican: si Jehová no guardare la ciudad, en vano vela la guarda.
2 Por demás os es el madrugar a levantaros, el veniros tarde a reposar, el comer pan de dolores: pues que a su amado dará Dios el sueño.
Reina-Valera 1909
Para pensarlo
«Si Jehová no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican». El salmo 127 empieza recordando algo que el cansancio olvida: no todo depende de ti. Puedes trabajar, cuidar y velar, y aun así hay una parte que solo Dios sostiene.
Luego describe una vida que muchos conocen de memoria: «el madrugar a levantaros, el veniros tarde a reposar, el comer pan de dolores». Levantarse temprano, acostarse tarde, comer con angustia. Y dice que todo eso, por sí solo, es en vano: no rinde lo que promete.
La última línea es de las más tiernas de la Biblia: «pues que a su amado dará Dios el sueño». El sueño no aparece como pereza ni como premio. Aparece como regalo para quien es amado.
Esta semana has leído invitaciones a descansar, a repartir la carga y a dejarte cuidar. Esta noche puedes terminar con otra frase de los salmos: «En paz me acostaré, y asimismo dormiré» (Salmos 4:8). Y si el insomnio dura semanas, consultarlo con tu médico también es cuidar ese regalo.
¿Qué parte de tu cansancio viene de creer que todo depende de ti?
Una oración
Señor, no todo depende de mí. Hoy dejo en tus manos lo que no puedo sostener. Gracias por el sueño, que es regalo tuyo. Esta noche me acuesto en paz, porque tú me cuidas mientras duermo. Amén.
Para hoy: Esta noche, ya en la cama, di despacio: «En paz me acostaré, y asimismo dormiré». Y deja el resto para mañana.