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Día 3 de 7

Siete veces a mirar el cielo

1 Reyes 18:41-46

41 Y entonces Elías dijo a Achâb: Sube, come y bebe; porque una grande lluvia suena.

42 Y Achâb subió a comer y a beber. Y Elías subió a la cumbre del Carmelo; y postrándose en tierra, puso su rostro entre las rodillas.

43 Y dijo a su criado: Sube ahora, y mira hacia la mar. Y él subió, y miró, y dijo: No hay nada. Y él le volvió a decir: Vuelve siete veces.

44 Y a la séptima vez dijo: Yo veo una pequeña nube como la palma de la mano de un hombre, que sube de la mar. Y él dijo: Ve, y di a Achâb: Unce y desciende, porque la lluvia no te ataje.

45 Y aconteció, estando en esto, que los cielos se oscurecieron con nubes y viento; y hubo una gran lluvia. Y subiendo Achâb, vino a Jezreel.

46 Y la mano de Jehová fue sobre Elías, el cual ciñó sus lomos, y vino corriendo delante de Achâb hasta llegar a Jezreel.

Reina-Valera 1909

Para pensarlo

Después del día más intenso de su vida en el monte Carmelo, Elías subió a la cumbre a orar por lluvia. Se encorvó hasta poner «su rostro entre las rodillas». Su criado fue a mirar el mar y volvió con una respuesta seca: «No hay nada».

Elías no se rindió con la primera mirada. «Vuelve siete veces», le dijo. Y a la séptima vez el criado vio «una pequeña nube como la palma de la mano de un hombre». Algo pequeñísimo, que cabía en una mano.

A veces el cambio empieza así, tan chico que casi no se nota. Vale la pena aprender a mirar las nubes pequeñas.

Pero fíjate también en lo que viene después: Elías corrió delante del carro del rey hasta Jezreel, bajo la lluvia. Fue un día de una exigencia enorme, y en la próxima lectura verás lo que pasó después de tanto esfuerzo. Los días grandes también cansan, y el cuerpo pasa factura. Cuidarte después de un esfuerzo así no es debilidad: es sabiduría.

¿Hay alguna señal pequeña de cambio que no estás viendo porque esperabas algo más grande?

Una oración

Señor, cuando miro y no hay nada, ayúdame a volver a mirar. Enséñame a ver las nubes pequeñas. Y después de los días intensos, dame la humildad de descansar antes de quebrarme. Amén.

Para hoy: Si hoy fue un día de mucho esfuerzo, regálate media hora sin pantallas antes de dormir.

Día 4: Bajo el enebro

Si lo que lees hoy toca algo que pesa mucho, no tienes que cargarlo a solas. Ver con quién puedo hablar.

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