Día 2 de 7
La paz que guarda la puerta
Filipenses 4:4-9
4 Gozaos en el Señor siempre: otra vez digo: Que os gocéis.
5 Vuestra modestia sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca.
6 Por nada estéis afanosos; sino sean notorias vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con hacimiento de gracias.
7 Y la paz de Dios, que sobrepuja todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros entendimientos en Cristo Jesús.
8 Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si alguna alabanza, en esto pensad.
9 Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced; y el Dios de paz será con vosotros.
Reina-Valera 1909
Para pensarlo
Pablo escribió esta carta desde la cárcel, sin saber si saldría con vida. Desde ahí dice: «El Señor está cerca». Y enseguida: «Por nada estéis afanosos; sino sean notorias vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con hacimiento de gracias».
La invitación no es a dejar de sentir. Es a llevarlo todo delante de Dios, «en toda oración», una y otra vez. Volver a orar por lo mismo no es fracasar: es lo que el texto pide.
Y lo que el pasaje promete es una paz que «guardará vuestros corazones y vuestros entendimientos». Guardar es la palabra de un centinela que cuida una puerta. No dice que la inquietud nunca más va a tocar, sino que hay quien vigila.
Después Pablo da un consejo muy concreto para la mente: pensar en «todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable». La ansiedad suele imaginar lo peor. Esta lista ayuda a volver a lo que es verdad hoy.
De lo que te inquieta hoy, ¿qué es verdad y qué es solo lo peor que imaginas?
Una oración
Señor, tú estás cerca. Te traigo otra vez lo que me inquieta, aunque ya te lo haya dicho. Te doy gracias por lo bueno de hoy. Guarda mi corazón y mis pensamientos con tu paz. Amén.
Para hoy: Haz dos columnas en un papel: lo que es verdad hoy y lo que imaginas. Llévale a Dios las dos.