Día 5 de 7
Aunque la tierra tiemble
Salmos 46:1-11
1 Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.
2 Por tanto no temeremos aunque la tierra sea removida; aunque se traspasen los montes al corazón de la mar.
3 Bramarán, turbaránse sus aguas; temblarán los montes a causa de su braveza. (Selah.)
4 Del río sus conductos alegrarán la ciudad de Dios, el santuario de las tiendas del Altísimo.
5 Dios está en medio de ella; no será conmovida: Dios la ayudará al clarear la mañana.
6 Bramaron las gentes, titubearon los reinos; dio él su voz, derritióse la tierra.
7 Jehová de los ejércitos es con nosotros; nuestro refugio es el Dios de Jacob. (Selah.)
8 Venid, ved las obras de Jehová, que ha puesto asolamientos en la tierra.
9 Que hace cesar las guerras hasta los fines de la tierra: que quiebra el arco, corta la lanza, y quema los carros en el fuego.
10 Estad quietos, y conoced que yo soy Dios: ensalzado he de ser entre las gentes, ensalzado seré en la tierra.
11 Jehová de los ejércitos es con nosotros; nuestro refugio es el Dios de Jacob. (Selah.)
Reina-Valera 1909
Para pensarlo
«Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.» El salmo 46 no pinta un mundo tranquilo. Habla de montes que se hunden en el mar y de aguas que braman. Así se siente a veces la ansiedad: como si todo se moviera bajo los pies.
En medio del ruido aparece una imagen de calma: un río que alegra la ciudad. Y una frase que cualquier persona inquieta agradece: «Dios la ayudará al clarear la mañana». Las noches de ansiedad suelen ser las más largas. El salmo habla de la mañana.
Al final, Dios mismo habla: «Estad quietos, y conoced que yo soy Dios». Estar quietos no es tener todo bajo control. Es dejar de correr un momento y recordar quién es Dios. Y dos veces se repite: «Jehová de los ejércitos es con nosotros».
Hoy no tienes que calmar el mundo. Puedes detenerte un momento y dejar que esa frase te acompañe.
¿Qué está temblando hoy en tu vida, y qué sigue firme aunque tiemble?
Una oración
Señor, tú eres mi amparo cuando todo se mueve. No puedo calmar el mundo, pero puedo detenerme un momento delante de ti. Ayúdame esta noche, y también al clarear la mañana. Amén.
Para hoy: Apaga hoy las noticias y las redes durante una hora. En ese rato, repite despacio: «Estad quietos, y conoced que yo soy Dios».