Día 3 de 7
No podrás hacerlo tú solo
Éxodo 18:13-24
13 Y aconteció que otro día se sentó Moisés a juzgar al pueblo; y el pueblo estuvo delante de Moisés desde la mañana hasta la tarde.
14 Y viendo el suegro de Moisés todo lo que él hacía con el pueblo, dijo: ¿Qué es esto que haces tú con el pueblo? ¿por qué te sientas tú solo, y todo el pueblo está delante de ti desde la mañana hasta la tarde?
15 Y Moisés respondió a su suegro: Porque el pueblo viene a mí para consultar a Dios:
16 Cuando tienen negocios, vienen a mí; y yo juzgo entre el uno y el otro, y declaro las ordenanzas de Dios y sus leyes.
17 Entonces el suegro de Moisés le dijo: No haces bien:
18 Desfallecerás del todo, tú, y también este pueblo que está contigo; porque el negocio es demasiado pesado para ti; no podrás hacerlo tú solo.
19 Oye ahora mi voz, yo te aconsejaré, y Dios será contigo. Está tú por el pueblo delante de Dios, y somete tú los negocios a Dios.
20 Y enseña a ellos las ordenanzas y las leyes, y muéstrales el camino por donde anden, y lo que han de hacer.
21 Además inquiere tú de entre todo el pueblo varones de virtud, temerosos de Dios, varones de verdad, que aborrezcan la avaricia; y constituirás a éstos sobre ellos caporales sobre mil, sobre ciento, sobre cincuenta y sobre diez.
22 Los cuales juzgarán al pueblo en todo tiempo; y será que todo negocio grave lo traerán a ti, y ellos juzgarán todo negocio pequeño: alivia así la carga de sobre ti, y llevarla han ellos contigo.
23 Si esto hicieres, y Dios te lo mandare, tú podrás persistir, y todo este pueblo se irá también en paz a su lugar.
24 Y oyó Moisés la voz de su suegro, e hizo todo lo que dijo.
Reina-Valera 1909
Para pensarlo
Moisés atendía al pueblo «desde la mañana hasta la tarde». Lo hacía por una buena razón: la gente venía a consultar a Dios. Pero su suegro Jetro miró la escena y le dijo sin rodeos: «No haces bien: Desfallecerás del todo, tú, y también este pueblo que está contigo; porque el negocio es demasiado pesado para ti; no podrás hacerlo tú solo».
A veces el agotamiento llega por hacer cosas buenas, demasiadas y a solas. Jetro no le pidió que trabajara menos por pereza. Le mostró que así se iban a desgastar todos.
Su consejo fue concreto: buscar personas de confianza y repartir la carga. Lo dijo así: «alivia así la carga de sobre ti, y llevarla han ellos contigo», es decir, ellos la llevarán contigo. Moisés escuchó y lo hizo. Pedir ayuda no fue una falta de fe: fue sabiduría.
Hoy puedes mirar tus cargas con los ojos de Jetro: ¿cuál de ellas podrías compartir con alguien?
De todo lo que cargas, ¿qué podrías compartir o delegar esta semana?
Una oración
Señor, cargo muchas cosas, algunas buenas, y me estoy desgastando. Dame humildad para pedir ayuda y sabiduría para repartir la carga. Pon cerca de mí a personas de confianza. Amén.
Para hoy: Elige una tarea de esta semana y pídele a alguien que la haga contigo o en tu lugar. Díselo hoy.