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Día 2 de 7

Un puñado de harina

1 Reyes 17:8-16

8 Y fue a él palabra de Jehová, diciendo:

9 Levántate, vete a Sarepta de Sidón, y allí morarás: he aquí yo he mandado allí a una mujer viuda que te sustente.

10 Entonces él se levantó, y se fue a Sarepta. Y como llegó a la puerta de la ciudad, he aquí una mujer viuda que estaba allí cogiendo serojas; y él la llamó, y díjole: Ruégote que me traigas una poca de agua en un vaso, para que beba.

11 Y yendo ella para traérsela, él la volvió a llamar, y díjole: Ruégote que me traigas también un bocado de pan en tu mano.

12 Y ella respondió: Vive Jehová Dios tuyo, que no tengo pan cocido; que solamente un puñado de harina tengo en la tinaja, y un poco de aceite en una botija: y ahora cogía dos serojas, para entrarme y aderezarlo para mí y para mi hijo, y que lo comamos, y nos muramos.

13 Y Elías le dijo: No hayas temor; ve, haz como has dicho: empero hazme a mí primero de ello una pequeña torta cocida debajo de la ceniza, y tráemela; y después harás para ti y para tu hijo.

14 Porque Jehová Dios de Israel ha dicho así: La tinaja de la harina no escaseará, ni se disminuirá la botija del aceite, hasta aquel día que Jehová dará lluvia sobre la haz de la tierra.

15 Entonces ella fue, e hizo como le dijo Elías; y comió él, y ella y su casa, muchos días.

16 Y la tinaja de la harina no escaseó, ni menguó la botija del aceite, conforme a la palabra de Jehová que había dicho por Elías.

Reina-Valera 1909

Para pensarlo

Cuando el arroyo se secó, Dios mandó a Elías a casa de una viuda que no tenía casi nada. Ella misma lo dice sin rodeos: «solamente un puñado de harina tengo en la tinaja, y un poco de aceite en una botija». Estaba preparando lo último para ella y su hijo.

Elías le responde: «No hayas temor». Y comparten lo poco que había. El relato dice que la harina y el aceite no se acabaron, día tras día. No hubo una despensa llena de golpe. Hubo lo justo para cada día, «muchos días».

Es curioso a quién usó Dios para sostener a Elías: a alguien que estaba peor que él. A veces la ayuda llega por personas que no imaginabas, y a veces tú también puedes ser esa ayuda para otro, aunque tengas poco.

No hace falta tener resuelto el mes que viene. Hoy basta con el puñado de hoy.

¿Qué es lo justo que necesitas para hoy, solo para hoy?

Una oración

Señor, a veces tengo solo un puñado y miedo de que se acabe. Dame lo de hoy, y la confianza para no cargar con todo el mes. Si hoy puedo compartir algo, aunque sea poco, ayúdame a hacerlo. Amén.

Para hoy: Anota lo que necesitas solo para hoy. Lo de mañana, déjalo en otra hoja para mañana.

Día 3: Siete veces a mirar el cielo

Si lo que lees hoy toca algo que pesa mucho, no tienes que cargarlo a solas. Ver con quién puedo hablar.

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