Día 1 de 7
¿Hasta cuándo?
Salmos 13:1-6
1 ¿Hasta cuándo, Jehová? ¿me olvidarás para siempre? ¿hasta cuándo esconderás tu rostro de mí?
2 ¿Hasta cuándo pondré consejos en mi alma, con ansiedad en mi corazón cada día? ¿Hasta cuándo será enaltecido mi enemigo sobre mí?
3 Mira, óyeme, Jehová Dios mío: alumbra mis ojos, porque no duerma en muerte;
4 Porque no diga mi enemigo, Vencílo: mis enemigos se alegrarán, si yo resbalare.
5 Mas yo en tu misericordia he confiado: alegraráse mi corazón en tu salud.
6 Cantaré a Jehová, porque me ha hecho bien.
Reina-Valera 1909
Para pensarlo
El salmo 13 empieza con preguntas, una detrás de otra: «¿Hasta cuándo, Jehová? ¿me olvidarás para siempre? ¿hasta cuándo esconderás tu rostro de mí?». Quien lo escribió no se sentía cerca de Dios. Se sentía olvidado, y lo dijo así, con «ansiedad en mi corazón cada día».
Lo sorprendente es que esa queja está en la Biblia. Nadie la borró por poco espiritual. Hasta lleva una nota para el músico principal: se cantaba en comunidad. Preguntar «¿hasta cuándo?» no te aleja de Dios. Es una manera de seguir hablándole cuando no lo entiendes.
El salmo termina con «Mas yo en tu misericordia he confiado». No dice que el problema se resolvió. Dice que, en medio de la pregunta, decidió apoyarse otra vez en la misericordia. A veces la confianza no llega después del dolor, sino dentro de él.
Hoy no tienes que llegar al final del salmo. Puedes quedarte en la primera línea y decirla con tus propias palabras.
Si hoy le hicieras a Dios una pregunta que empiece con «¿hasta cuándo?», ¿cuál sería?
Una oración
Señor, hoy también pregunto «¿hasta cuándo?». No sé cuánto más va a durar esto. Te lo digo tal como es, porque prefiero hablarte con mi queja que alejarme en silencio. Apoyo hoy mi peso en tu misericordia, aunque no entienda. Amén.
Para hoy: Escribe en un papel tu propia pregunta de «¿hasta cuándo…?» y léela en voz alta como oración.