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Día 4 de 7

Cuando las preguntas no te dejan dormir

Salmos 77:1-20

1 Con mi voz clamé a Dios, a Dios clamé, y él me escuchará.

2 Al Señor busqué en el día de mi angustia: mi mal corría de noche, y no cesaba: mi alma rehusaba consuelo.

3 Acordábame de Dios, y gritaba: quejábame, y desmayaba mi espíritu. (Selah.)

4 Tenías los párpados de mis ojos: estaba yo quebrantado, y no hablaba.

5 Consideraba los días desde el principio, los años de los siglos.

6 Acordábame de mis canciones de noche; meditaba con mi corazón, y mi espíritu inquiría.

7 ¿Desechará el Señor para siempre, y no volverá más a amar?

8 ¿Hase acabado para siempre su misericordia? ¿hase acabado la palabra suya para generación y generación?

9 ¿Ha olvidado Dios el tener misericordia? ¿ha encerrado con ira sus piedades? (Selah.)

10 Y dije: Enfermedad mía es esta; traeré pues a la memoria los años de la diestra del Altísimo.

11 Acordaréme de las obras de JAH: sí, haré yo memoria de tus maravillas antiguas.

12 Y meditaré en todas tus obras, y hablaré de tus hechos.

13 Oh Dios, en santidad es tu camino: ¿qué Dios grande como el Dios nuestro?

14 Tú eres el Dios que hace maravillas: tú hiciste notoria en los pueblos tu fortaleza.

15 Con tu brazo redimiste a tu pueblo, a los hijos de Jacob y de José. (Selah.)

16 Viéronte las aguas, oh Dios; viéronte las aguas, temieron; y temblaron los abismos.

17 Las nubes echaron inundaciones de aguas; tronaron los cielos, y discurrieron tus rayos.

18 Anduvo en derredor el sonido de tus truenos; los relámpagos alumbraron el mundo; estremecióse y tembló la tierra.

19 En la mar fue tu camino, y tus sendas en las muchas aguas; y tus pisadas no fueron conocidas.

20 Condujiste a tu pueblo como ovejas, por mano de Moisés y de Aarón.

Reina-Valera 1909

Para pensarlo

Hay insomnios que vienen con preguntas. El salmo 77 es uno de ellos: «mi mal corría de noche, y no cesaba: mi alma rehusaba consuelo». Asaf no podía dormir ni hablar, y las preguntas le daban vueltas: «¿Hase acabado para siempre su misericordia?». No son preguntas de alguien sin fe. Son las de alguien que ama a Dios y no entiende lo que le pasa.

En la mitad del salmo hay un giro pequeño. No llega una respuesta del cielo. El salmista decide recordar: «traeré pues a la memoria los años de la diestra del Altísimo». Empieza a contar lo que Dios hizo antes, con su pueblo y con él.

El salmo termina con una imagen hermosa: «En la mar fue tu camino, y tus sendas en las muchas aguas; y tus pisadas no fueron conocidas». Dios abrió camino en medio del mar, pero nadie vio sus huellas. Quizá también hoy haya camino donde todavía no se ven las huellas.

Recordar no borra la noche. Pero le da otra compañía.

¿Qué cosa buena que Dios ya hizo en tu vida podrías recordar esta noche?

Una oración

Señor, hay noches en que las preguntas no me dejan dormir. No te escondo ninguna. Ayúdame a recordar lo que ya hiciste, y a descansar aunque no entienda todo. Que tu camino me acompañe aunque no vea tus huellas. Amén.

Para hoy: Antes de dormir, escribe tres cosas que Dios ya hizo por ti en otro tiempo difícil. Déjalas junto a tu cama.

Día 5: Una oración desde la cueva

Si lo que lees hoy toca algo que pesa mucho, no tienes que cargarlo a solas. Ver con quién puedo hablar.

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