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Isaías
Isaías 6:1-8 · Culpa ante la santidad de Dios
Lo que le pasó
Vio la gloria de Dios en el templo y lo primero que sintió fue su propia culpa: «¡Ay de mí! que soy muerto». Se sabía «hombre inmundo de labios» y no se sintió digno de estar allí.
Cómo salió
Dios no le pidió que se limpiara solo ni que pagara primero. Un serafín tocó su boca con un carbón del altar: «He aquí que esto tocó tus labios, y es quitada tu culpa, y limpio tu pecado». El perdón llegó antes que la tarea. Solo después Isaías pudo decir: «Heme aquí, envíame a mí».
Una invitación para hoy: Nombra ante Dios la culpa que cargas, en una frase. Después lee despacio Isaías 6:7.
Versículos para lo que vivió
- Versículos para la culpa: Salmos 51:10 · 1 Juan 1:9 · Salmos 32:5…
Si hoy pesa mucho, no tienes que cargarlo a solas. Ver con quién puedo hablar.