Personajes de la Biblia › La samaritana

La samaritana

Juan 4:5-30 · Vergüenza y una sed que nada calmaba

Lo que le pasó

Fue sola a sacar agua al pozo al mediodía. Allí un judío, cansado del camino, le pidió de beber, algo impensable porque «los Judíos no se tratan con los Samaritanos». En la conversación salió lo más delicado de su vida: «No tengo marido».

Cómo salió

Jesús le habló de otra agua: «el que bebiere del agua que yo le daré, para siempre no tendrá sed». Conocía toda su historia y no se apartó de ella; hasta le reconoció la verdad: «esto has dicho con verdad». Ella dejó su cántaro y fue a la ciudad a decir: «Venid, ved un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho». Ser conocida entera no la hundió: la puso en camino.

Una invitación para hoy: Cuéntale a Dios con tus palabras eso que te avergüenza. Ya lo sabe, y sigue hablando contigo.

Versículos para lo que vivió

Si hoy pesa mucho, no tienes que cargarlo a solas. Ver con quién puedo hablar.

Hacer una pausa ahora

Otros que vivieron algo parecido

OhCalm no reemplaza la atención médica ni psicológica. Buscar una línea de ayuda en tu país.