Versículos por emoción › Culpa y vergüenza
Versículos para la culpa
Hiciste algo que pesa y vuelve a tu mente.
También si sientes: sentir que debo algo.
«Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio; y renueva un espíritu recto dentro de mí.»
Salmos 51:10 · Reina-Valera 1909
«Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para que nos perdone nuestros pecados, y nos limpie de toda maldad.»
1 Juan 1:9 · Reina-Valera 1909
«Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad. Confesaré, dije, contra mí mis rebeliones a Jehová; y tú perdonaste la maldad de mi pecado. (Selah.)»
Salmos 32:5 · Reina-Valera 1909
«Y tocando con él sobre mi boca, dijo: He aquí que esto tocó tus labios, y es quitada tu culpa, y limpio tu pecado.»
Isaías 6:7 · Reina-Valera 1909
«Yo deshice como a nube tus rebeliones, y como a niebla tus pecados: tórnate a mí, porque yo te redimí.»
Isaías 44:22 · Reina-Valera 1909
«Hazme oír por la mañana tu misericordia, porque en ti he confiado: hazme saber el camino por donde ande, porque a ti he alzado mi alma.»
Salmos 143:8 · Reina-Valera 1909
«¿Qué pagaré a Jehová por todos sus beneficios para conmigo? Tomaré la copa de la salud, e invocaré el nombre de Jehová.»
Salmos 116:12-13 · Reina-Valera 1909
En la Biblia también lo vivió: David
Salmos 42; Salmos 34 · Tristeza, angustia y culpa
Lo que le pasó
Escribió muchos salmos escondido en cuevas, perseguido, y también después de sus peores caídas. No maquilló lo que sentía: «Fueron mis lágrimas mi pan de día y de noche».
Cómo salió
Le hablaba a su propia alma en voz alta: «¿Por qué te abates, oh alma mía, y te conturbas en mí? Espera a Dios». Nombraba el dolor, y luego nombraba a Dios. Casi ningún salmo termina donde empezó.
Háblale a tu alma en voz alta: primero lo que sientes, después a quién esperas.
También lo vivió: Isaías
Isaías 6:1-8 · Culpa ante la santidad de Dios
Lo que le pasó
Vio la gloria de Dios en el templo y lo primero que sintió fue su propia culpa: «¡Ay de mí! que soy muerto». Se sabía «hombre inmundo de labios» y no se sintió digno de estar allí.
Cómo salió
Dios no le pidió que se limpiara solo ni que pagara primero. Un serafín tocó su boca con un carbón del altar: «He aquí que esto tocó tus labios, y es quitada tu culpa, y limpio tu pecado». El perdón llegó antes que la tarea. Solo después Isaías pudo decir: «Heme aquí, envíame a mí».
Nombra ante Dios la culpa que cargas, en una frase. Después lee despacio Isaías 6:7.
Invitaciones para hoy
- Escribe en una línea lo que te pesa y díselo a Dios tal cual, sin adornarlo. Después lee despacio 1 Juan 1:9.
- Si le debes una disculpa a alguien, escribe hoy solo la primera frase. No tienes que enviarla todavía.
- Antes de dormir, di en voz baja: «Esto ya está en tus manos». Deja el peso ahí y apaga la luz.
Una oración para empezar
Señor, vengo a ti con culpa. No quiero excusas ni castigos; quiero tu verdad y tu misericordia. Muéstrame qué puedo reparar y ayúdame a soltar lo que ya perdonaste. Amén.
Si hoy pesa mucho, no tienes que cargarlo a solas. Ver con quién puedo hablar.