Versículos por emoción › Culpa y vergüenza
Versículos para la vergüenza
No es lo que hiciste; es lo que crees que eres.
«A él miraron y fueron alumbrados: y sus rostros no se avergonzaron.»
Salmos 34:5 · Reina-Valera 1909
«Ahora pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, mas conforme al espíritu.»
Romanos 8:1 · Reina-Valera 1909
«Mas tú, Jehová, eres escudo alrededor de mí: mi gloria, y el que ensalza mi cabeza.»
Salmos 3:3 · Reina-Valera 1909
«Y ahora, así dice Jehová Criador tuyo, oh Jacob, y Formador tuyo, oh Israel: No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú.»
Isaías 43:1 · Reina-Valera 1909
«Jehová en medio de ti, poderoso, él salvará; gozaráse sobre ti con alegría, callará de amor, se regocijará sobre ti con cantar.»
Sofonías 3:17 · Reina-Valera 1909
«Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, que seamos llamados hijos de Dios: por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoce a él.»
1 Juan 3:1 · Reina-Valera 1909
«Porque la Escritura dice: Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado.»
Romanos 10:11 · Reina-Valera 1909
En la Biblia también lo vivió: Pedro
Lucas 22; Juan 21 · Culpa, vergüenza y sentirse indigno
Lo que le pasó
Juró que jamás fallaría, y esa misma noche negó tres veces conocer a Jesús. Cuando sus miradas se cruzaron, salió fuera y lloró amargamente.
Cómo salió
Jesús lo buscó después junto a una fogata, con el desayuno hecho. No le reprochó nada. Le hizo tres preguntas: «¿me amas?». Tres negaciones, tres oportunidades. Y le devolvió el trabajo: «Apacienta mis ovejas».
La pregunta no es «¿por qué fallaste?», es «¿me amas?». Responde a esa.
También lo vivió: La samaritana
Juan 4:5-30 · Vergüenza y una sed que nada calmaba
Lo que le pasó
Fue sola a sacar agua al pozo al mediodía. Allí un judío, cansado del camino, le pidió de beber, algo impensable porque «los Judíos no se tratan con los Samaritanos». En la conversación salió lo más delicado de su vida: «No tengo marido».
Cómo salió
Jesús le habló de otra agua: «el que bebiere del agua que yo le daré, para siempre no tendrá sed». Conocía toda su historia y no se apartó de ella; hasta le reconoció la verdad: «esto has dicho con verdad». Ella dejó su cántaro y fue a la ciudad a decir: «Venid, ved un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho». Ser conocida entera no la hundió: la puso en camino.
Cuéntale a Dios con tus palabras eso que te avergüenza. Ya lo sabe, y sigue hablando contigo.
Invitaciones para hoy
- Escribe la frase dura que te dices por dentro. Debajo, copia lo que dice Isaías 43:1: «mío eres tú».
- Cuéntale a una persona segura algo que te avergüenza, aunque sea pequeño. Lo que se dice en voz alta pierde fuerza.
- Di tu nombre en voz alta, despacio, sin añadirle ningún adjetivo. Tu nombre no es tu error.
Una oración para empezar
Señor, vengo a ti con vergüenza. No quiero excusas ni castigos; quiero tu verdad y tu misericordia. Muéstrame qué puedo reparar y ayúdame a soltar lo que ya perdonaste. Amén.
Si hoy pesa mucho, no tienes que cargarlo a solas. Ver con quién puedo hablar.