Versículos por emoción › Tristeza y desánimo

Versículos para cuando te sientes vacío

Nada llena, ni siquiera lo que antes te gustaba.

«Dios, Dios mío eres tú: levantaréme a ti de mañana: mi alma tiene sed de ti, mi carne te desea, en tierra de sequedad y transida sin aguas…»

Salmos 63:1 · Reina-Valera 1909

«¿A quién tengo yo en los cielos? Y fuera de ti nada deseo en la tierra. Mi carne y mi corazón desfallecen: mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre.»

Salmos 73:25-26 · Reina-Valera 1909

«Mas el que bebiere del agua que yo le daré, para siempre no tendrá sed: mas el agua que yo le daré, será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.»

Juan 4:14 · Reina-Valera 1909

«Porque sació al alma menesterosa, y llenó de bien al alma hambrienta.»

Salmos 107:9 · Reina-Valera 1909

«Y Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida: el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás.»

Juan 6:35 · Reina-Valera 1909

«No hay cosa mejor para el hombre sino que coma y beba, y que su alma vea el bien de su trabajo. También tengo yo visto que esto es de la mano de Dios.»

Eclesiastés 2:24 · Reina-Valera 1909

«Cuando me acordaré de ti en mi lecho, cuando meditaré de ti en las velas de la noche.»

Salmos 63:6 · Reina-Valera 1909

En la Biblia también lo vivió: David

Salmos 42; Salmos 34 · Tristeza, angustia y culpa

Lo que le pasó

Escribió muchos salmos escondido en cuevas, perseguido, y también después de sus peores caídas. No maquilló lo que sentía: «Fueron mis lágrimas mi pan de día y de noche».

Cómo salió

Le hablaba a su propia alma en voz alta: «¿Por qué te abates, oh alma mía, y te conturbas en mí? Espera a Dios». Nombraba el dolor, y luego nombraba a Dios. Casi ningún salmo termina donde empezó.

Háblale a tu alma en voz alta: primero lo que sientes, después a quién esperas.

También lo vivió: El Predicador

Eclesiastés 1-3; 12 · Vacío en medio de la abundancia

Lo que le pasó

Lo tuvo todo: obras, riqueza, placeres, sabiduría. «No negué a mis ojos ninguna cosa que desearan». Pero al mirar lo que había hecho, la conclusión fue amarga: «todo vanidad y aflicción de espíritu».

Cómo salió

No encontró la salida en tener más, sino en recibir lo pequeño: «No hay cosa mejor para el hombre sino que coma y beba, y que su alma vea el bien de su trabajo. También tengo yo visto que esto es de la mano de Dios». El pan, la mesa y el trabajo de cada día, recibidos como regalo. Y dejó escrito: «Todo lo hizo hermoso en su tiempo».

Come hoy algo despacio, sin pantallas, y da gracias por ese pan concreto.

También lo vivió: La samaritana

Juan 4:5-30 · Vergüenza y una sed que nada calmaba

Lo que le pasó

Fue sola a sacar agua al pozo al mediodía. Allí un judío, cansado del camino, le pidió de beber, algo impensable porque «los Judíos no se tratan con los Samaritanos». En la conversación salió lo más delicado de su vida: «No tengo marido».

Cómo salió

Jesús le habló de otra agua: «el que bebiere del agua que yo le daré, para siempre no tendrá sed». Conocía toda su historia y no se apartó de ella; hasta le reconoció la verdad: «esto has dicho con verdad». Ella dejó su cántaro y fue a la ciudad a decir: «Venid, ved un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho». Ser conocida entera no la hundió: la puso en camino.

Cuéntale a Dios con tus palabras eso que te avergüenza. Ya lo sabe, y sigue hablando contigo.

Invitaciones para hoy

  • Escríbele a Dios una línea honesta, aunque sea esta: «Hoy no siento nada, y aquí estoy».
  • Come algo despacio y sin pantallas. Fíjate en un sabor, en una textura. Lo pequeño también es regalo de Dios.
  • Busca hoy a alguien con quien pasar un rato, aunque no tengas mucho que decir. La compañía también llena.

Una oración para empezar

Señor, hoy llego con un vacío por dentro. Dice tu Palabra que estás cerca de los quebrantados de corazón; aquí está el mío, tal como está. No me apures. Acompáñame. Amén.

Siete salmos para cuando duele: Siete días con salmos que se quejan, lloran y preguntan «¿hasta cuándo?». Para descubrir que el lamento honesto también es oración.

Si hoy pesa mucho, no tienes que cargarlo a solas. Ver con quién puedo hablar.

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