Versículos por emoción › Culpa y vergüenza
Versículos para cuando te sientes indigno
Crees que no mereces lo bueno que recibes.
También si sientes: no sentirme perdonado.
«Porque por gracia sois salvos por la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios: No por obras, para que nadie se gloríe.»
Efesios 2:8-9 · Reina-Valera 1909
«Venid luego, dirá Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos: si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana.»
Isaías 1:18 · Reina-Valera 1909
«No ha hecho con nosotros conforme a nuestras iniquidades; ni nos ha pagado conforme a nuestros pecados.»
Salmos 103:10 · Reina-Valera 1909
«Mas Dios encarece su caridad para con nosotros, porque siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.»
Romanos 5:8 · Reina-Valera 1909
«Porque si nuestro corazón nos reprendiere, mayor es Dios que nuestro corazón, y conoce todas las cosas.»
1 Juan 3:20 · Reina-Valera 1909
«Y díjole David: No tengas temor, porque yo a la verdad haré contigo misericordia por amor de Jonathán tu padre, y te haré volver todas las tierras de Saúl tu padre; y tú comerás siempre pan a mi mesa.»
2 Samuel 9:7 · Reina-Valera 1909
«Lleguémonos pues confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia, y hallar gracia para el oportuno socorro.»
Hebreos 4:16 · Reina-Valera 1909
En la Biblia también lo vivió: Pedro
Lucas 22; Juan 21 · Culpa, vergüenza y sentirse indigno
Lo que le pasó
Juró que jamás fallaría, y esa misma noche negó tres veces conocer a Jesús. Cuando sus miradas se cruzaron, salió fuera y lloró amargamente.
Cómo salió
Jesús lo buscó después junto a una fogata, con el desayuno hecho. No le reprochó nada. Le hizo tres preguntas: «¿me amas?». Tres negaciones, tres oportunidades. Y le devolvió el trabajo: «Apacienta mis ovejas».
La pregunta no es «¿por qué fallaste?», es «¿me amas?». Responde a esa.
También lo vivió: Mefi-boset
2 Samuel 4:4; 2 Samuel 9 · Indignidad y sentirse poca cosa
Lo que le pasó
Cojo desde niño y nieto del rey caído, vivía en casa ajena, en Lodebar. Cuando David lo mandó llamar, se postró y dijo: «¿Quién es tu siervo, para que mires a un perro muerto como yo?»
Cómo salió
David lo buscaba «por amor de Jonathán», no para castigarlo. Lo primero que le dijo fue «No tengas temor». Le devolvió las tierras de su familia y le dio un lugar fijo: «comerás siempre pan a mi mesa». El relato termina con dos datos juntos: comía a la mesa del rey, y «era cojo de ambos pies».
Acepta hoy un gesto bueno sin explicar por qué no lo mereces. Solo da las gracias.
Invitaciones para hoy
- Cuando hoy recibas algo bueno, di solo «gracias», sin explicar por qué no lo mereces.
- Lee Romanos 5:8 en voz alta poniendo tu nombre donde dice «nosotros». Léelo dos veces, despacio.
- Pídele a alguien que te conoce bien una cosa buena que ve en ti. Escúchala sin corregirla.
Una oración para empezar
Señor, vengo a ti con la sensación de no merecer nada. No quiero excusas ni castigos; quiero tu verdad y tu misericordia. Muéstrame qué puedo reparar y ayúdame a soltar lo que ya perdonaste. Amén.
Si hoy pesa mucho, no tienes que cargarlo a solas. Ver con quién puedo hablar.