Versículos por emoción › Duda y confusión
Versículos para la duda
Quieres creer pero algo en ti no termina de hacerlo.
«Y luego el padre del muchacho dijo clamando: Creo, ayuda mi incredulidad.»
Marcos 9:24 · Reina-Valera 1909
«Esperad en él en todo tiempo, oh pueblos; derramad delante de él vuestro corazón: Dios es nuestro amparo. (Selah.)»
Salmos 62:8 · Reina-Valera 1909
«Si fuéremos infieles, él permanece fiel: no se puede negar a sí mismo.»
2 Timoteo 2:13 · Reina-Valera 1909
«Mas yo he rogado por ti que tu fe no falte: y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos.»
Lucas 22:32 · Reina-Valera 1909
«Y asimismo también el Espíritu ayuda nuestra flaqueza: porque qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos; sino que el mismo Espíritu pide por nosotros con gemidos indecibles.»
Romanos 8:26 · Reina-Valera 1909
«Y respondióle Simón Pedro: Señor, ¿a quién iremos? tú tienes palabras de vida eterna.»
Juan 6:68 · Reina-Valera 1909
«De día mandará Jehová su misericordia, y de noche su canción será conmigo, y oración al Dios de mi vida.»
Salmos 42:8 · Reina-Valera 1909
En la Biblia también lo vivió: Tomás
Juan 20 · Duda
Lo que le pasó
Cuando todos decían haber visto a Jesús resucitado, él respondió: «Si no viere en sus manos la señal de los clavos… no creeré».
Cómo salió
Jesús volvió ocho días después, específicamente por él, y le ofreció sus manos: «no seas incrédulo, sino fiel». La duda no lo dejó fuera del grupo; hizo que Jesús volviera.
Escribe tu duda tal cual. Dudar en voz alta es más honesto que fingir.
También lo vivió: El padre del muchacho
Marcos 9:14-29 · Querer creer y no poder del todo
Lo que le pasó
Cuando Jesús le preguntó cuánto tiempo llevaba su hijo sufriendo, respondió: «Desde niño». Los discípulos lo habían intentado y «no pudieron». Ya solo le salió: «si puedes algo, ayúdanos».
Cómo salió
Cuando Jesús le habló de creer, no fingió. Respondió clamando lo que había: «Creo, ayuda mi incredulidad». Jesús no le pidió una fe más limpia ni lo despidió por dudar: se quedó con él y con su hijo.
Dile hoy a Dios las dos cosas: lo que sí crees y lo que no logras creer.
Invitaciones para hoy
- Di en voz baja lo que sí crees hoy y lo que te cuesta creer. Las dos cosas caben en la misma oración.
- Pregúntale a alguien de fe que respetes cómo vivió sus propias dudas. Su historia acompaña más que un argumento.
- Antes de dormir, lee el Salmo 42 completo. Quien lo escribió también tenía preguntas para Dios.
Una oración para empezar
Señor, hoy llego con dudas. No quiero fingir certezas que no tengo. Encuéntrame en medio de las preguntas, como encontraste a Tomás. Amén.