Versículos por emoción › Soledad y rechazo
Versículos para cuando te sientes invisible
Como si tu presencia no le importara a nadie.
«Entonces llamó el nombre de Jehová que con ella hablaba: Tú eres el Dios de la vista; porque dijo: ¿No he visto también aquí al que me ve?»
Génesis 16:13 · Reina-Valera 1909
«Y aun los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis pues: de más estima sois que muchos pajarillos.»
Lucas 12:7 · Reina-Valera 1909
«Y ahora, así dice Jehová Criador tuyo, oh Jacob, y Formador tuyo, oh Israel: No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú.»
Isaías 43:1 · Reina-Valera 1909
«He aquí que en las palmas te tengo esculpida: delante de mí están siempre tus muros.»
Isaías 49:16 · Reina-Valera 1909
«Aunque afligido yo y necesitado, Jehová pensará de mí: mi ayuda y mi libertador eres tú; Dios mío, no te tardes.»
Salmos 40:17 · Reina-Valera 1909
«Entonces Jesús parándose, mandó llamarle: y llaman al ciego, diciéndole: Ten confianza: levántate, te llama.»
Marcos 10:49 · Reina-Valera 1909
«Miraba a la mano derecha, y observaba; mas no había quien me conociese; no tuve refugio, no había quien volviese por mi vida. Clamé a ti, oh Jehová, dije: Tú eres mi esperanza, y mi porción en la tierra de los vivientes.»
Salmos 142:4-5 · Reina-Valera 1909
En la Biblia también lo vivió: Agar
Génesis 16 · Soledad y sentirse invisible
Lo que le pasó
Esclava, embarazada, maltratada y huyendo sola por el desierto. Nadie la buscó.
Cómo salió
El ángel de Jehová la encontró junto a una fuente y la llamó por su nombre: «Agar, sierva de Sarai, ¿de dónde vienes tú, y a dónde vas?». Ella le puso a Dios un nombre nuevo: «Tú eres el Dios de la vista», el Dios que la había visto. Ser vista fue lo que la sostuvo.
Escribe tu nombre y al lado: «Dios me ve». Léelo dos veces, despacio.
También lo vivió: La mujer que tocó el manto
Marcos 5:25-34 · Años de sufrir sin que nadie la viera
Lo que le pasó
Doce años enferma: «había gastado todo lo que tenía, y nada había aprovechado». Su mal la apartaba de todos. Llegó por detrás a tocar el manto de Jesús sin ser vista.
Cómo salió
Jesús se detuvo y «miraba alrededor para ver a la que había hecho esto». Ella se acercó «temiendo y temblando» y le dijo toda la verdad. Él no la expuso ni la reprendió: la llamó «Hija» y la despidió en paz. Ya no tuvo que esconderse.
Cuéntale a alguien de confianza algo que llevas tiempo cargando a escondidas.
También lo vivió: Bartimeo
Marcos 10:46-52 · Ser ignorado y mandado a callar
Lo que le pasó
Ciego, sentado junto al camino, mendigaba mientras la gente pasaba. Cuando gritó pidiendo misericordia, «muchos le reñían, que callase: mas él daba mayores voces».
Cómo salió
Jesús se paró por él y «mandó llamarle». No supuso lo que necesitaba: le preguntó «¿Qué quieres que te haga?». El que estaba sentado junto al camino terminó «en el camino», siguiendo a Jesús.
Dile a Dios con tus palabras qué quieres que haga por ti. Sin rodeos.
Invitaciones para hoy
- Escríbele a alguien de confianza cómo estás de verdad. Dejar que te vean es un primer paso.
- Anota tres momentos de tu día que nadie notó. Léeselos a Dios: Él sí estuvo ahí.
- Saluda por su nombre a alguien que ves a menudo y casi nunca saludas: un vecino, quien atiende la tienda.
Una oración para empezar
Señor, hoy llego con la sensación de ser invisible. Tú conoces mi sentarme y mi levantarme. Que eso me sostenga hoy, y que no me cierre a quien quiera acompañarme. Amén.
Si hoy pesa mucho, no tienes que cargarlo a solas. Ver con quién puedo hablar.