Versículos por emoción › Temor y ansiedad

Versículos para la angustia

Una opresión en el pecho difícil de explicar.

También si sientes: desasosiego.

«Clamaron los justos, y Jehová oyó, y librólos de todas sus angustias. Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; y salvará a los contritos de espíritu.»

Salmos 34:17-18 · Reina-Valera 1909

«En la multitud de mis pensamientos dentro de mí, tus consolaciones alegraban mi alma.»

Salmos 94:19 · Reina-Valera 1909

«A Jehová llamé estando en angustia, y él me respondió.»

Salmos 120:1 · Reina-Valera 1909

«Y asimismo también el Espíritu ayuda nuestra flaqueza: porque qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos; sino que el mismo Espíritu pide por nosotros con gemidos indecibles.»

Romanos 8:26 · Reina-Valera 1909

«En mi angustia invoqué a Jehová, y clamé a mi Dios: él oyó mi voz desde su templo, y mi clamor llegó delante de él, a sus oídos.»

Salmos 18:6 · Reina-Valera 1909

«Estas cosas os he hablado, para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción: mas confiad, yo he vencido al mundo.»

Juan 16:33 · Reina-Valera 1909

«Yo empero cantaré tu fortaleza, y loaré de mañana tu misericordia: porque has sido mi amparo y refugio en el día de mi angustia.»

Salmos 59:16 · Reina-Valera 1909

En la Biblia también lo vivió: David

Salmos 42; Salmos 34 · Tristeza, angustia y culpa

Lo que le pasó

Escribió muchos salmos escondido en cuevas, perseguido, y también después de sus peores caídas. No maquilló lo que sentía: «Fueron mis lágrimas mi pan de día y de noche».

Cómo salió

Le hablaba a su propia alma en voz alta: «¿Por qué te abates, oh alma mía, y te conturbas en mí? Espera a Dios». Nombraba el dolor, y luego nombraba a Dios. Casi ningún salmo termina donde empezó.

Háblale a tu alma en voz alta: primero lo que sientes, después a quién esperas.

También lo vivió: Ezequías

Isaías 38; 2 Reyes 20:1-6 · Angustia ante una mala noticia

Lo que le pasó

Cayó enfermo y le llegó la peor noticia: «Ordena tu casa, porque tú morirás, y no vivirás». Volvió la cara hacia la pared, oró y lloró con gran llanto.

Cómo salió

Lo primero que Dios le respondió fue esto: «Tu oración he oído, y visto tus lágrimas». En su cántico dejó escrita la queja tal como fue: «gemía como la paloma… Jehová, violencia padezco; confórtame». Dios no le pidió que contuviera el llanto: lo vio.

No escondas hoy las lágrimas. Llóralas delante de Dios, aunque sea con la cara hacia la pared.

Invitaciones para hoy

  • Pon una mano sobre el pecho y di despacio: «Señor, aquí estoy». Repítelo hasta que la respiración se calme un poco.
  • Haz algo sencillo con las manos durante diez minutos: lavar, ordenar un cajón, regar. El cuerpo inquieto también ora.
  • Llama a alguien de confianza y dile solo: «Hoy estoy con angustia, ¿puedes estar un rato conmigo?».

Una oración para empezar

Señor, hoy llego con angustia. Tú conoces lo que me inquieta mejor que yo. Te lo entrego con mis palabras torpes y te pido paz para este momento. Amén.

Siete salmos para cuando duele: Siete días con salmos que se quejan, lloran y preguntan «¿hasta cuándo?». Para descubrir que el lamento honesto también es oración.

Siete días para soltar lo que te preocupa: Una semana con pasajes para la ansiedad: las aves y los lirios, la paz que guarda, la tormenta en la barca y la sola cosa necesaria. Un día a la vez.

Si hoy pesa mucho, no tienes que cargarlo a solas. Ver con quién puedo hablar.

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