Versículos por emoción › Temor y ansiedad
Versículos para el miedo
Algo concreto te asusta y te paraliza.
«No temas, que yo soy contigo; no desmayes, que yo soy tu Dios que te esfuerzo: siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.»
Isaías 41:10 · Reina-Valera 1909
«Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente: no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios será contigo en donde quiera que fueres.»
Josué 1:9 · Reina-Valera 1909
«Busqué a Jehová, y él me oyó, y libróme de todos mis temores.»
Salmos 34:4 · Reina-Valera 1909
«Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno; porque tú estarás conmigo: tu vara y tu cayado me infundirán aliento.»
Salmos 23:4 · Reina-Valera 1909
«Mas él les dijo: Yo soy; no tengáis miedo.»
Juan 6:20 · Reina-Valera 1909
«Jehová es mi luz y mi salvación: ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida: ¿de quién he de atemorizarme?»
Salmos 27:1 · Reina-Valera 1909
«Cuando te acostares, no tendrás temor; antes te acostarás, y tu sueño será suave.»
Proverbios 3:24 · Reina-Valera 1909
En la Biblia también lo vivió: Ester
Ester 4 · Miedo ante una decisión grande
Lo que le pasó
Presentarse ante el rey sin ser llamada podía costarle la vida. Su primera reacción fue explicar por qué no podía hacerlo.
Cómo salió
Pidió que ayunaran con ella tres días — no lo enfrentó sola — y luego decidió: «y si perezco, que perezca». El miedo no se fue; la decisión se tomó con miedo encima.
Pídele a alguien que ore o ayune contigo. No lo enfrentes solo.
También lo vivió: Josué
Josué 1 · Miedo ante una tarea demasiado grande
Lo que le pasó
Moisés, a quien había servido durante años, había muerto, y ahora le tocaba a él llevar al pueblo al otro lado del Jordán. El encargo llegó sin rodeos: «Mi siervo Moisés es muerto: levántate pues ahora, y pasa este Jordán».
Cómo salió
Dios no le prometió que sería fácil. Le dijo tres veces que se esforzara y le dio la razón para hacerlo: «como yo fui con Moisés, seré contigo; no te dejaré, ni te desampararé». El valor no vino de sentirse capaz, sino de saber que no iba solo.
Escribe la tarea que te asusta y, debajo, «seré contigo». Hoy basta con dar el primer paso.
Invitaciones para hoy
- Escribe qué es exactamente lo que temes y cuál sería el primer paso más pequeño. Puedes darlo con miedo.
- Copia en un papel el versículo que más te sostuvo hoy y llévalo contigo. Léelo cuando el miedo suba.
- Pregúntale a alguien mayor en la fe cómo atravesó un miedo parecido. Escucha su historia sin prisa.
Una oración para empezar
Señor, hoy llego con miedo. Tú conoces lo que me inquieta mejor que yo. Te lo entrego con mis palabras torpes y te pido paz para este momento. Amén.
Elías: del arroyo al silbo apacible: Siete días con Elías: el arroyo que se seca, la viuda que comparte su harina, el derrumbe bajo el enebro, el pan, el silbo apacible y un compañero.
Si hoy pesa mucho, no tienes que cargarlo a solas. Ver con quién puedo hablar.