Versículos por emoción › Temor y ansiedad
Versículos para cuando sientes pánico
Todo se acelera y sientes que pierdes el control.
«En el día que temo, yo en ti confío.»
Salmos 56:3 · Reina-Valera 1909
«Y él estaba en la popa, durmiendo sobre un cabezal, y le despertaron, y le dicen: ¿Maestro, no tienes cuidado que perecemos? Y levantándose, increpó al viento, y dijo a la mar: Calla, enmudece. Y cesó el viento, y fue hecha grande bonanza.»
Marcos 4:38-39 · Reina-Valera 1909
«Cuando yo decía: Mi pie resbala: tu misericordia, oh Jehová, me sustentaba.»
Salmos 94:18 · Reina-Valera 1909
«Mas luego Jesús les habló, diciendo: Confiad, yo soy; no tengáis miedo.»
Mateo 14:27 · Reina-Valera 1909
«Hace parar la tempestad en sosiego, y se apaciguan sus ondas.»
Salmos 107:29 · Reina-Valera 1909
«Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Por tanto no temeremos aunque la tierra sea removida; aunque se traspasen los montes al corazón de la mar.»
Salmos 46:1-2 · Reina-Valera 1909
«Cuando pasares por las aguas, yo seré contigo; y por los ríos, no te anegarán. Cuando pasares por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti.»
Isaías 43:2 · Reina-Valera 1909
En la Biblia también lo vivió: Los discípulos en la tempestad
Marcos 4 · Pánico
Lo que le pasó
En medio del lago, la barca se llenaba de agua y Jesús dormía. Lo despertaron gritando: «¿Maestro, no tienes cuidado que perecemos?».
Cómo salió
Él calmó primero el viento y después habló del miedo, en ese orden. La tormenta se detuvo antes de la lección.
Respira lento: cuatro tiempos al entrar el aire, seis al salir. Tres veces.
También lo vivió: Josafat
2 Crónicas 20:1-22 · Pánico ante lo que no se puede controlar
Lo que le pasó
Le avisaron de que un ejército enorme venía contra su pueblo y ya estaba cerca. El texto lo dice sin rodeos: «Entonces él tuvo temor».
Cómo salió
No fingió calma. Reunió a su pueblo y oró en voz alta, confesando lo que sentía: «no sabemos lo que hemos de hacer, mas a ti volvemos nuestros ojos». La respuesta le llegó por medio de otro: «No temáis ni os amedrentéis… porque no es vuestra la guerra, sino de Dios». Al día siguiente salieron cantando.
Si hoy no sabes qué hacer, dilo así: «no sabemos lo que hemos de hacer, mas a ti volvemos nuestros ojos».
Invitaciones para hoy
- Sostén en la mano algo con textura —una piedra, una tela, una taza— y descríbelo en voz baja hasta que pase la ola.
- Aprende de memoria una frase corta para cuando todo se acelere: «En el día que temo, yo en ti confío».
- Guarda en tu teléfono el número de alguien a quien puedas llamar cuando el pánico suba, y avísale de que lo hiciste.
Una oración para empezar
Señor, hoy llego con pánico. Tú conoces lo que me inquieta mejor que yo. Te lo entrego con mis palabras torpes y te pido paz para este momento. Amén.
Siete días para soltar lo que te preocupa: Una semana con pasajes para la ansiedad: las aves y los lirios, la paz que guarda, la tormenta en la barca y la sola cosa necesaria. Un día a la vez.
Si hoy pesa mucho, no tienes que cargarlo a solas. Ver con quién puedo hablar.