Versículos por emoción › Tristeza y desánimo
Versículos para la decepción
Esperabas otra cosa y no llegó.
«Mi carne y mi corazón desfallecen: mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre.»
Salmos 73:26 · Reina-Valera 1909
«Y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios está derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos es dado.»
Romanos 5:5 · Reina-Valera 1909
«Y aconteció que yendo hablando entre sí, y preguntándose el uno al otro, el mismo Jesús se llegó, e iba con ellos juntamente.»
Lucas 24:15 · Reina-Valera 1909
«Mas ellos le detuvieron por fuerza, diciendo: Quédate con nosotros, porque se hace tarde, y el día ya ha declinado. Entró pues a estarse con ellos.»
Lucas 24:29 · Reina-Valera 1909
«La esperanza que se prolonga, es tormento del corazón: mas árbol de vida es el deseo cumplido.»
Proverbios 13:12 · Reina-Valera 1909
«Bueno es Jehová a los que en él esperan, al alma que le buscare. Bueno es esperar callando en la salud de Jehová.»
Lamentaciones 3:25-26 · Reina-Valera 1909
«Yo empero a Jehová esperaré, esperaré al Dios de mi salud: el Dios mío me oirá.»
Miqueas 7:7 · Reina-Valera 1909
En la Biblia también lo vivió: Los de Emaús
Lucas 24 · Decepción
Lo que le pasó
Caminaban tristes hacia otro pueblo diciendo: «nosotros esperábamos que él era el que había de redimir a Israel». La esperanza se les había caído.
Cómo salió
Jesús se les acercó y caminó con ellos sin identificarse, dejándolos hablar todo el camino. Los escuchó antes de explicarles. El corazón les ardió mientras caminaban, no al llegar.
Cuéntale a alguien el camino, no solo el final. Deja que te escuchen.
También lo vivió: Juan el Bautista
Mateo 11 · Duda y desorientación
Lo que le pasó
El mismo que había anunciado a Jesús, ya preso y sin salida, mandó a preguntarle: «¿Eres tú aquél que había de venir, o esperaremos a otro?».
Cómo salió
Jesús no lo reprendió por dudar. Le mandó evidencia concreta de lo que estaba pasando. Y apenas se fueron los mensajeros, habló de él en público con el elogio más alto que dio a nadie.
Haz la pregunta que no te atreves a hacer. Está permitido.
Invitaciones para hoy
- Escribe lo que esperabas y no llegó. Debajo, lo que de verdad sigue en pie hoy.
- Al caer la tarde, da un paseo corto y repasa el día con Dios, como quien camina con un amigo.
- Busca a alguien que haya pasado una decepción parecida y pregúntale cómo siguió caminando.
Una oración para empezar
Señor, hoy llego con una decepción. Dice tu Palabra que estás cerca de los quebrantados de corazón; aquí está el mío, tal como está. No me apures. Acompáñame. Amén.
Si hoy pesa mucho, no tienes que cargarlo a solas. Ver con quién puedo hablar.