Versículos por emoción › Tristeza y desánimo
Versículos para el duelo
Perdiste algo o a alguien y todavía duele.
«Él sana a los quebrantados de corazón, y liga sus heridas.»
Salmos 147:3 · Reina-Valera 1909
«Y limpiará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y la muerte no será más; y no habrá más llanto, ni clamor, ni dolor: porque las primeras cosas son pasadas.»
Apocalipsis 21:4 · Reina-Valera 1909
«Y lloró Jesús.»
Juan 11:35 · Reina-Valera 1909
«Y Ruth respondió: No me ruegues que te deje, y me aparte de ti: porque donde quiera que tú fueres, iré yo; y donde quiera que vivieres, viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios.»
Rut 1:16 · Reina-Valera 1909
«Por lo cual estoy cierto que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, Ni lo alto, ni lo bajo, ni ninguna criatura nos podrá apartar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.»
Romanos 8:38-39 · Reina-Valera 1909
«Tiempo de llorar, y tiempo de reír; tiempo de endechar, y tiempo de bailar…»
Eclesiastés 3:4 · Reina-Valera 1909
«Dícele Jesús: Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.»
Juan 11:25 · Reina-Valera 1909
En la Biblia también lo vivió: Noemí
Rut 1 · Duelo y amargura
Lo que le pasó
Perdió a su esposo y a sus dos hijos en tierra extraña. Al volver a casa pidió: «No me llaméis Noemi, sino llamadme Mara». Noemí significa dulzura; Mara, amarga.
Cómo salió
Nadie la corrigió por sentirse así. Dios la acompañó por medio de una persona concreta, Rut, que se negó a dejarla sola. El duelo fue real y largo, y aun así no fue el final de su historia.
No te apures a sentirte bien. Hoy basta con nombrar lo que perdiste.
También lo vivió: Marta y María, ante la tumba de Lázaro
Juan 11:17-44 · Duelo y la pregunta de por qué
Lo que le pasó
Su hermano llevaba cuatro días en el sepulcro cuando Jesús llegó. Las dos le dijeron casi lo mismo: «Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no fuera muerto». La casa estaba llena de gente que había venido a consolarlas.
Cómo salió
Jesús no les corrigió la queja. Al ver llorar a María «se conmovió en espíritu, y turbóse», y antes de hacer nada, «lloró Jesús». A Marta le dejó una palabra para cualquier duelo: «Yo soy la resurrección y la vida». El dolor no se apuró; fue acompañado de cerca.
Dile a Dios tu propio «si hubieras estado aquí». Esa frase también cabe en una oración.
Invitaciones para hoy
- Escribe un recuerdo que no quieras olvidar: una frase, una costumbre, un lugar. Puedes llorar mientras lo escribes.
- Acepta hoy una ayuda concreta: que alguien te traiga comida, te acompañe o simplemente se siente contigo.
- Sal a caminar despacio, sin rumbo y sin prisa. El duelo también se camina.
Una oración para empezar
Señor, hoy llego con el dolor de una pérdida. Dice tu Palabra que estás cerca de los quebrantados de corazón; aquí está el mío, tal como está. No me apures. Acompáñame. Amén.
Siete salmos para cuando duele: Siete días con salmos que se quejan, lloran y preguntan «¿hasta cuándo?». Para descubrir que el lamento honesto también es oración.
Si hoy pesa mucho, no tienes que cargarlo a solas. Ver con quién puedo hablar.