Versículos por emoción › Tristeza y desánimo

Versículos para el desánimo

Las ganas se apagaron y cuesta empezar cualquier cosa.

También si sientes: desesperanza.

«No quebrará la caña cascada, ni apagará el pábilo que humeare: sacará el juicio a verdad.»

Isaías 42:3 · Reina-Valera 1909

«¿Por qué te abates, oh alma mía, y por qué te conturbas en mí? Espera a Dios; porque aun le tengo de alabar; es él salvamento delante de mí, y el Dios mío.»

Salmos 42:11 · Reina-Valera 1909

«Mas los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán las alas como águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.»

Isaías 40:31 · Reina-Valera 1909

«Hubiera yo desmayado, si no creyese que tengo de ver la bondad de Jehová en la tierra de los vivientes.»

Salmos 27:13 · Reina-Valera 1909

«Resignadamente esperé a Jehová, e inclinóse a mí, y oyó mi clamor. E hízome sacar de un lago de miseria, del lodo cenagoso; y puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos.»

Salmos 40:1-2 · Reina-Valera 1909

«Sostiene Jehová a todos los que caen, y levanta a todos los oprimidos.»

Salmos 145:14 · Reina-Valera 1909

«Es por la misericordia de Jehová que no somos consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad.»

Lamentaciones 3:22-23 · Reina-Valera 1909

En la Biblia también lo vivió: Elías

1 Reyes 19 · Agotamiento, miedo y ganas de rendirse

Lo que le pasó

Después de la mayor victoria de su vida huyó al desierto por miedo a una amenaza, se sentó bajo un enebro y pidió morirse. Dijo: «Baste ya, oh Jehová, quita mi alma».

Cómo salió

Dios no lo reprendió ni le pidió más fe. Primero lo dejó dormir. Luego le dio de comer, dos veces. Después le habló, no en el terremoto ni en el fuego, sino en un silbo apacible y delicado. Y por último le devolvió un propósito y le dio un compañero, Eliseo. Descanso, comida, presencia y compañía: en ese orden.

Hoy tu tarea es dormir bien y comer algo de verdad. Eso también es espiritual.

También lo vivió: David en Siclag

1 Samuel 30:1-8 · Desánimo cuando todo se derrumba

Lo que le pasó

Volvió con sus hombres y encontró la ciudad quemada y a sus familias llevadas cautivas. Lloraron «hasta que les faltaron las fuerzas para llorar». Y para colmo, su propia gente «hablaba de apedrearlo».

Cómo salió

En el peor momento, sin saber todavía cómo acabaría, «David se esforzó en Jehová su Dios». No sacó fuerzas de sí mismo, porque ya no le quedaban. Después consultó a Dios qué hacer y dio el siguiente paso.

Antes de resolver nada, busca hoy tu fuerza en Dios: lee despacio un salmo en voz alta.

Invitaciones para hoy

  • Elige la tarea más pequeña posible —lavar una taza, abrir la ventana— y hazla. Empezar en pequeño también es empezar.
  • Escribe una sola cosa que todavía esperas, aunque sea mínima, y déjala donde la veas mañana.
  • Cuéntale a alguien de confianza que te está costando. Si la desesperanza pesa mucho, busca hoy a tu pastor o a un profesional.

Una oración para empezar

Señor, hoy llego con desánimo. Dice tu Palabra que estás cerca de los quebrantados de corazón; aquí está el mío, tal como está. No me apures. Acompáñame. Amén.

Siete salmos para cuando duele: Siete días con salmos que se quejan, lloran y preguntan «¿hasta cuándo?». Para descubrir que el lamento honesto también es oración.

Elías: del arroyo al silbo apacible: Siete días con Elías: el arroyo que se seca, la viuda que comparte su harina, el derrumbe bajo el enebro, el pan, el silbo apacible y un compañero.

Si hoy pesa mucho, no tienes que cargarlo a solas. Ver con quién puedo hablar.

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